La depresión y la ansiedad son sinónimos de lucha pero no de debilidad.

Una persona que experimenta un ataque de pánico queda a merced de intensas e incontrolables sensaciones, el corazón acelerado, intenso calor en todo el cuerpo, sensación de ahogo, estos y muchos más son los síntomas más relevantes en un ataque de pánico.

Llegando de sorpresa es como una crisis de pánico o ansiedad nos ataca, haciéndose visible mediante actividad cardiorrespiratoria rápida e intensa también el afectado puede manifestar escalofríos y vértigo.

Si ya te ha pasado probablemente las frases “ten calma, debes relajarte”, “si dejas que te controlen los nervios será peor”, “no es para tanto, no seas exagerado”.

Estos comentarios son hechos por individuos que piensan que la victima de pánico o ansiedad es capaz de controlar estos ataques, siendo lo opuesto, la persona pierde por el momento que dure el ataque, el control de sí.

Estos comentarios los hacen pensando que la víctima esta, por decisión propia, pasando por este episodio, y no es para nada así. La psicóloga Dominique Servant dice que “es una violenta crisis en la cual el cuerpo afectado, sin razón aparente, se pone en alerta extrema. Experimentando una sensación de total pérdida de control”.

¿Qué hacer cuando se es afectado por un ataque de pánico?

Cuando experimentamos un dolor o nuestra salud se ve afectada de una forma que no podemos continuar nuestra rutina de forma cómoda, sin molestias, acudimos al médico por una solución, así mismo si sufrimos ataques de ansiedad o pánico debemos acudir al especialista en estos casos, el psicólogo.

En las manos del profesional se encuentra la mejor forma de desentrañar el origen y el porqué de esta, esto es lo que posiblemente necesitas.

Mientras, se puede tomar otros caminos para remediar los factores causantes del estrés.

Respirar profundamente.

Dormir la hora correcta de horas que el cuerpo requiere.

Realizar actividades físicas que impliquen la naturaleza, tomar el sol, al aire libre.

Evitar en lo más posible los alimentos excitantes tales como el alcohol, el cigarrillo, el café, o algunos productos químicos.

Alimentarse de forma sana y balanceada.

Deja el pasado tras, muchas veces los ataques de pánico se manifiestan por recuerdos de cosas que te alteraban desde el pasado.

Busca la mejor manera de expresar lo que sientes y tus emociones, a mostrarlas y a controlarlas de la mejor manera.

Nadie muere de ataques de pánico, pero es obvio que no es una bonita forma de vivir, por lo cual lo más conveniente es tener tratamiento psicológico junto con la medicación adecuada.

Todo esto, como ya se ha dicho, acudiendo a un psicólogo, quien tendrá la mejor solución para la persona que pase por esta situación.

Si has pasado por esto o alguien cercano a ti lo ha experimentado, comparte esta información que puede serle de utilidad.

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